¡ADIÓS¡…a la maestra de generaciones


Este martes 8 de enero del presente año expiró de manera natural en su residencia ubicada en el barrio El Centro de Sabanagrande, Francisco Morazán, la maestra de generaciones Doña Lidia de Jesús Martínez Almendarez conocida como “Doña Lila”.


No tuve la dicha de recibir el pan del saber de su parte; pero, quienes lo hicieron me cuentan que fue una maestra ejemplar durante sus 30 años de entrega al magisterio, tiempo durante el cual miles de educandos gozaron de su comprensión y solidaridad.


Hace 13 años, en el mes de junio del año 2005 le visitamos para sostener una entrevista para “La Revista del Pueblo” que para ese entonces coordinábamos, nos recibió a sus 88 años de edad en su sala adornada con fotografías de sus antepasados, lúcida, jovial, alegre, risueña, su piel muy bien cuidada, sus bellos ojos y su belleza natural me dejo entrever que en sus años mozos debió arrancar los suspiros de mucho jóvenes de su antaño.


En esa ocasión me contó que nació en Comayagüela, que en el año 1948 llegó a Sabanagrande procedente del municipio de San Juancito, Distrito Central, donde laboró 13 años como maestra de educación primaria en la reconocida compañía minera Rosary Many Company.


En este lugar conoció a su querido esposo el doctor en farmacia Gumersindo Rivera más conocido como “Don Chindo Rivera” quién tenía una farmacia en esa zona y un reconocido dirigente del Partido Liberal de Honduras que por muchos años lideró grandes batallas políticas que le dejan como resultado el cierre de su negocio por orden del presidente de la República General Tiburcio Carías Andino; por lo que, también decide regresar a su natal Sabanagrande a residir con su padre Don Benarnardo Rivera.


Anécdotas


En aquel encuentro recuerdo que entre sonrisas, el tictac de un reloj en su sala y el saboreo de un café, la profesora Lila me relató una de esas anécdotas que para muchos en estos tiempo resultaría ilógico y falto de derechos humanos: “Deje de laborar por tres años debido a que para esa época, si una maestra salía embarazada dejaba la enseñanza por un tiempo considerado”.


En el año 1957, el profesor Ricardo Flores director de la Escuela Urbana Francisco Morazán me pidió realizar una licencia por un espacio de un año la que al final se convirtió en 20 años de servicio magisterial, de entrega total, hasta que en 1973 con un gran pesar y alegría del deber cumplido decidí retirarme de la labor educativa”.


Desde esa fecha refirió que muchas cosas han cambiado en cuanto a los procesos de educación en el país; según ella, se descuidó la supervisión, se han implementado sistemas de enseñanza que no han abonado en nada el avance educativo, proyectos que muchas veces tienen otros tintes que no tienen nada que ver con la verdadera educación”.


El papel del magisterio


Con una voz sincera me expresó sus valoraciones sobre el papel del maestro: “En la actualidad, poco importa que el alumnos pierda clases, muchos mentores han perdido la sensibilidad y la solidaridad para con sus estudiantes, se perdió esa dedicación de compartir los problemas del joven y la comunicación con el padre de familia”.


“Se acabó el respeto a la figura del maestro, antes éramos los más respetado en el pueblo, el padre de familia era consiente que su hijo debía ser reprendido, en la actualidad, un profesor vuelve a ver mal a un alumno inmediatamente llega el padre a reclamar y si es posible hasta lo quieren procesar judicialmente”, meditó.


Otro aspecto es que el padre de familia ha descuidado su verdadero rol, no sabe ni en que anda su hijo, quiénes son sus amigos, por eso hoy en día hay tantos niños descarriados, sumergidos en el alcohol y los vicios, prosiguió, mientras me preguntaba por la salud de mi madre Lidia Baca.


La conversación fue amena, se quejó de la pérdida de identidad nacional, un joven de hoy no sabe ni quien es Francisco Morazán, Don Dionisio de Herrera, hay un descuido personal en la juventud, no hay respeto a los mayores, hoy escuchamos hablar de maestros que comparten los tragos y el cigarrillo con sus alumnos, se perdió la formación integral, el lado humanístico y social de la educación.


De la Política me dijo que le daba tristeza, se perdió la vocación y el carisma de los verdaderos líderes… da lástima ver a políticos sin ningún verdadero plan de desarrollo para la comunidad, con discusiones vagas que solo demuestran mediocridad, hoy la política es un comercio en el que tiene dinero escala, se venden diputaciones, vivimos en un mundo de la destrucción en el que la patria poco le interese a quienes nos gobiernan”.


De su Partido Liberal consideró que a nivel local esta desmoronado, hecho pedazos por culpa de los malos líderes, existe un marcado divisionismo que lo llevará al descalabró total, no hay ánimo, trabajo de base…yo soy Liberal y a la fecha nadie me ha visitado.


Su Frustración


En la comodidad de su residencia le pregunté si a sus 88 años tenía alguna frustración a los cual enérgicamente me respondió: “claro no haber fundado una escuela nocturna para muchos que la necesitan, hoy en día los municipios del sur de Francisco Morazán deberían contar con un centro educativo en todas sus modalidades, en una oportunidad lo propuse nadie se preocupó, nuestro pueblo no reclama sus derechos y la gestión municipal poco le interesa el tema.


Murió en paz y en su querida Sabanagrande


Llego el momento de despedirnos y, hoy que muchos lamentamos su partida, recuerdo que en medio de un abrazo me encomendó a Dios, me confesó que su espiritualidad le ha fortalecido a no doblegarse ante nada, a saber reír y llorar, a esperar la muerte sin ningún temor.


“Mi deseo es que me entierren en el pueblo que crecí, el que aprendí a querer como si hubiese nacido en él, el lugar donde espero descasar en la Paz del Señor, en ese rinconcito que me abrió los corazones de cada uno de sus moradores, ese día en que Dios así lo decida, en esta linda y querida Sabanagrande”, concluyó.


Que en paz descanse “Doña Lila”… gracias por el privilegio de esta conversación.







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Director y Fundador Periodista Anibal Baca

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