Desolado luce el Cerro de la Trinidad hoy en que se conmemora la Gran Batalla de la Trinidad

Cerró de la Batalla de la Trinidad, Sabanagrande Francisco Morazán, 08:00 A. M. 11 de noviembre de 2018. luce desolado, uno que otro vestigio de un arreglo floral, su esfinge de paladín centroamericano pintado para la ocasión se confunde entre los destellos reflejos de los primeros rayos del sol que asoman entre la vereda de pinos del sitio histórico.


Añoran tiempos en las que aún persistía la tradición en conmemoración a la Gran Batalla de la Trinidad que con la solemnidad de la fecha se realizaban.


Procesiones de familias que con su andar apresurado se dirigían de todos los sectores cercanos para rendir homenaje al gran héroe general Francisco Morazán.


Era una visita ansiada durante todo el año para los estudiantes, subir los senderos y corretear alrededor del cerro y divisar la planicie e imaginarse a los hombres de Justo Milla rendirse ante la escalada guerrera de la guerrilla Morazánica.


Todo eso se perdió. Hoy Morazán desde su tumba reclama el recuerdo de su estoicismo plasmado en un billete de cinco lempiras.


El único soldado de Morazán que nos encontramos

Contrario a los fieles seguidores del pensamiento morázanico en nuestra visita al sitio histórico divisamos a una persona de hablar pausado, sencillo, yacía meditando bajo el monumento donde se erige la estatua del paladín centroamericano.


Tras un saludo e identificarse como el profesor de Sociología José Oscar Flores, nos comentó de su tradición de visitar La Trinidad como símbolo de patriotismo e identidad nacional.


"Viajé desde San Pedro Sula desde las 02:00 A.M. en un autobús... llegué a a las 06: 00 de la mañana y estoy contento de cumplir el legado del pensamiento de Morazán y rememorar la primera batalla por la libertad centroamericana", expresó.


Lamentó, que las nuevas generaciones ignoren esta histórica batalla y que un lugar que debería ser un centro histórico a nivel de Centroamérica, ninguna autoridad se haya preocupado por recuperar este casco de remembranza patriótica, resumió.


Mientras admirábamos la enorme naturaleza y el paisaje agradable de una mañana fresca nos preguntamos: ¿Que pasó con este sitio de enorme historia? ¿Qué fue de aquellas conmemoraciones tradicionales en honor a la Batalla de la Trinidad? ¿Acaso la historia se encerró en los de libros sin que la generación actual hojeen su aborígenes de una identidad nacional casi pérdida?.


Antecedentes


Situado a unos 16 kilómetros del centro de Sabanagrande se divisa el Cerro de la Batalla de La Trinidad donde, según la historia, un 11 de noviembre de 1827 se llevó a cabo la lucha por la unión centroamericana.


Topográficamente es una meseta o altiplano en forma de cañada, rodeada de pequeños cerros de tierra caliza cubiertos de pinos, se podría decir que es un sitio típico del centro de Honduras.


La historia describe que un 10 de noviembre de 1827 al caer la tarde ocupó la fuerza libertadora de Honduras un sitio llamado La Trinidad conformada por hombres de todo Centroamérica sobresaliendo entre ellos hondureños nativos de Texiguat y otros municipios que hoy conforman el cono sur del departamento de Francisco Morazán.


Acampada la fuerza, los espías dieron parte al general Morazán de que el enemigo había salido de Tegucigalpa por lo que él decidió colocar 400 hombres en la planicie e hizo tomar a más de 600 hombres en la altura de un cerro.


Al amanecer del 11 de noviembre las fuerzas enemigas estuvieron a la vista y sin demora se hizo por ambas partes un nutrido fuego.


Morazán al mando de cuatro compañías de vanguardia cargaron sobre el enemigo y las plazuelas de Tegucigalpa del general Justo Milla empezaron a desbandarse en pequeños grupos huyendo en diferentes direcciones.


El triunfo de La Trinidad que fue como el despertar del genio militar de Morazán dejó libre a Honduras de las fuerzas intrusas que hollaran su dignidad y derechos.


En ese sentido Honduras había dado una terrible lección a los usurpadores y empezó a castigar al presidente Arce por sus desafueros y golpes de Estado.


La derrota del general Milla en la Trinidad, significó para Arce la pérdida de Honduras desde donde se empieza a organizarse la guerra contra su gobierno que llevó a Francisco Morazán a vencer y convertirse en el presidente de la Federación Centroamericana en el año de 1829.


Según los historiadores durante la Batalla de La Trinidad el general Milla cometió muchos errores tácticos, siendo el principal haber abandonado una zona alta (Cerro de Hula) para descender en la madrugada y en forma apresurada al pequeño altiplano de La Trinidad, donde Morazán y sus fuerzas ya se encontraban atrincheradas en los cerros de La Trinidad y el Guapinol.


Actualidad


Actualmente, el Cerro de la Trinidad luce sólo y al cuidado de un grupo de pobladores de la zona aglutinados en un patronato local.


Con la magnitud de lo que para Honduras representa, el profesor Juan Manuel Cruz dirigente del Patronato, éste sitio histórico debería convertirse en un lugar trascendental en la ruta turística de nuestro país.


Lamentablemente ninguna autoridad municipal ni gubernamental se ha preocupado por hacer de este sitio un punto de encuentro en el que se promueva la identidad nacional y, sobretodo, concederle el valor patrimonial que para Honduras debería representar, expuso Cruz.


Los moradores situados alrededor del imponente monumento son del criterio que el lugar debería convertirse en un parque turístico donde los visitantes puedan disfrutar de su agradable clima y otros beneficios en un ambiente de de sana recreación por lo que hicieron un llamado a las autoridades locales y de gobierno a que sean protagonistas de un cambio que promueva el patriotismo y la identidad en un punto histórico de enorme patrimonio cultural para las actuales y futuras generaciones.


Remembranza del libro Exploraciones y Aventuras en Honduras


1857 escrito por Williams V. Wells


Con pesar nos despedimos del buen cura y proseguimos viaje hacia el Cerro de Hula, el pico más elevado de la cordillera Occidental del país. Pocas millas más allá de la ciudad pasamos por el campo donde se libró la Batalla que en 1827 sostuvieron Morazán y el general Milla, dos de los principales jefes revolucionarios de aquellos tiempos. El lugar fue bien calculado para un combate de guerrilla y mi compañero, con el orgullo de hispano retratado en su rostro, me refirió algunos hechos caballerescos del combate. Fue aquí que Morazán "el Washington de Centroamérica, se distinguió por primera vez. Descendimos por una empinada colina y arribamos a la hacienda de La Trinidad. Al ver mi amigo un grupo de muchachas bonitas, una activa preparación de queques, vino de coyol, jarros de aguardiente, vestidos nuevos y caballos enjaezados con lucidez, dedujo que un matrimonio estaba por celebrarse. "Aja" dijo él con una alegre risa en sus labios, "ahora estaremos contentos, amén de conseguir algo que comer".

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Director y Fundador Periodista Anibal Baca

Afiliado Colegio de Periodistas de Honduras 

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