Descubramos la historia de nuestros pueblos como sinónimo de conocimiento

Los pueblos van forjando su propia historia como parte del devenir de los años dejando una huella imborrable que hoy es parte de los recuerdos de nuestros antepasados.


Tradiciones, costumbres, leyendas, legados; todos ellos, son parte de un conglomerado de generaciones que en la actualidad pareciera haber olvidado sus orígenes para darle paso a la modernidad de la tecnología como el medio más fácil y accesible para el desarrollo de nuestros conocimientos.


Hoy por hoy, la juventud especialmente, se encadena a la industria de la técnica avanzada desconociendo la exquisitez de lo vivido por nuestros descendientes y que debería convertirse en un relato viviente en la actualidad.

Los municipios del Sur de Francisco Morazán en todo su contexto son parte de ese legado histórico. En Sabanagrande para el caso, corrían los años 50’, un vehículo tipo turismo, clásico de esa época lucía imponente aparcado, contiguo, a la Casa Cural de la Iglesia Católica y detrás el edificio de La Alcaldía Municipal, según una foto recopilada por el escritor e historiador Jorge Amaya.


Del inmueble municipal los relatos de la historia nos dicen que el mismo fue finalizado allá por el año 1942 siendo alcalde el señor Don Samuel Ávila, anteriormente, dicho edificio funcionaba en lo que hoy es el Mercado Municipal San José.


De sus alcaldes se puede mencionar antes de los 50’ a los señores Ignacio Nuñez Rivera de la comunidad de El Divisadero; Juan de Dios Nuñez de Sacahuato; Nicolás Ávila; Apolonio Núñez y Miguel Solorzano del casco urbano.


De la década de los 50’ a la fecha, la historia recopila los nombres de Ediles como: Don Nicolás Castro, Roberto Jeff Benavides, Emilio Pavón, Profesora Isolina Lagos, María Engracia de Castro, Ramón Vásquez, Pedro Vásquez, Guillermo Díaz y el actual German Díaz.


Del Palacio Municipal se rememora que por la década de los 80’ allí también funcionó la sede de la Fuerza de Seguridad Pública (FUSEP) de la cual se cuenta que su cárcel se volvió famosa desde que un reo tras ingresar al recinto dibujó un “Tecolote” (Búho) y, que desde esa fecha, quien era capturado, bastaba con golpear el trazo del ave nocturna para tener más compañía en la prisión.


Sus moradores relatan que antaño el inmueble alojaba a la Corporación Municipal compuesta por alcaldes, síndicos y regidores con un alto grado de honorabilidad y electos en asambleas generales públicas, por lo que, los elegidos se veían obligados asumir dicho cargo al representar un acto de dignidad, solemnidad y respeto para con el pueblo.


De su estructura se destaca su balcón ubicado en la parte frontal el cual fue edificado como signo de reverencia desde donde el máximo Jerarca Municipal evocaba el grito de independencia cada 15 de septiembre entre otros actos memorables del término municipal.

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Director y Fundador Periodista Anibal Baca

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